2013/09/29

Ikusten dudanaren tamainakoa naiz / I am the size of what I see





Ikusten dudanaren tamainakoa naiz...


Unibertsoaz lurretik ikus daitekeen beste ikusten dut nire herrixkatik.
Horregatik nire herrixka beste edozein lur bezain handia da.
Ikusten dudanaren tamainakoa naizelako,
Ez nire altueraren tamainakoa.
Hirietan bizitza txikiagoa da
Hemen baino, nire etxean, mendi honen gailurrean.
Hirian etxe handiek giltzaz ixten dute begirada,
Zerumuga ezkutatzen dute,
Gure begirada bultzatzen dute zeru guztietatik urrun.
Txikiak bihurtzen gaituzte,
dena ateratzen digutelako,
Eta horrela ezin dugu begiratu.
Eta txiro bihurtzen gaituzte,
Gure ondasun bakarra ikustea delako.

Alberto Caeiro (Fernando Pessoaren heteronimoa)

Itzulpena: Josu A.


I’m the size of what I see...

From my village I see as much in the Universe as you can see from earth...
So my village is as big as any other land
Because I’m the size of what I see,
Not the size of my height...

In the cities life is smaller
Than here in my house on top of this hill.
In the city the big houses shut your sight with a key,
Hide the horizon, push your eyes far away from all the sky,
Make us smaller because they take away what our eyes can give us,
And make us poor because our only wealth is seeing.

Alberto Caeiro (heteronym of Fernando Pessoa)





 Serantes ez da handia,
baina menditik ikus daitekeen  beste ikusten da haren  tontorretik.
Horregatik da beste  mendi altuago batzuk bezain handia.
Bertatik ikusten denaren  tamainakoa delako,
Ez haren altueraren tamainakoa.

2013/09/10

1973ko irailaren 11


Irailaren 11 heltzen denean, New Yorkeko Dorre Bikien kontrako atentatu datorkigu burura; atentatu krudela eta ankerra. Baina, baita !973an Txilen egindako Estatu Kolpea ere.

Hemen Victor Jararen kanta eder bat: El Derecho De Vivir En Paz.



2013/09/08

Une xumeak


Palman aurkitu nuen txoko eder hau. Bertan liburu-denda bat: Babel.
Liburuak eta taberna, batera. Carver Country liburua erosi eta terrazan, garagardo bat eskatuta, irakurketaz gozatu nuen, ilundu arte.

2011/12/27

Beldurra / Fear: R. Carverri

gauaren iluna amildu egiten da kanpoan.
      logelan, bakardadea, beldurrak, heriotza  oldartu egiten zaizkit






Raymond Carverrek, idazle estatubatuarrak, Fear izeneko poeman, bere beldurrak banan-banan aipatzen ditu: 



Fear 

by Raymond Carver


Fear of seeing a police car pull into the drive.
Fear of falling asleep at night.
Fear of not falling asleep.
Fear of the past rising up.
Fear of the present taking flight.
Fear of the telephone that rings in the dead of night.
Fear of electrical storms.
Fear of the cleaning woman who has a spot on her cheek!
Fear of dogs I've been told won't bite.
Fear of anxiety!
Fear of having to identify the body of a dead friend.
Fear of running out of money.
Fear of having too much, though people will not believe this.
Fear of psychological profiles.
Fear of being late and fear of arriving before anyone else.
Fear of my children's handwriting on envelopes.
Fear they'll die before I do, and I'll feel guilty.
Fear of having to live with my mother in her old age, and mine.
Fear of confusion.
Fear this day will end on an unhappy note.
Fear of waking up to find you gone.
Fear of not loving and fear of not loving enough.
Fear that what I love will prove lethal to those I love.
Fear of death.
Fear of living too long.
Fear of death.

I've said that.


Miedo
Raymond Carver

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.

Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.


                                             




2011/04/25

Gerra Zibileko bonbardaketak

Beheko linkean sartuz gero, Euskal Herrian izandako bonbardaketen gaineko material ugaria izango duzu: testuak, bideoak, lekukotasunak, kronikak, poemak eta argazkiak. 


1937ko apirilaren 26a: Gernikako bonbardaketa


Wordle: Aita hautsa

Durangoko hondakinei: Podomaticen otoitz baten modura grabatutakoa. Aparatu gainean klikatuz gero, audioaren deskripzioa ikusiko duzu.


Gerra Zibilean, ume asko, familiarengandik bananduta, Santurtziko portutik abiatu ziren barkuetan atzerrira eraman zituzten: harrezkero,  haietako asko ez ziren  itzuli jaioterrira. 
Santurtziko arrantza-portuko garabiaren oinarrian egindako
mosaikoaren zati honetan, une tragiko hura gogorarazten da.
 

2011/03/27

Zerutik etorri zen infernua


Hil  honen 31n, Durangoko bonbardaketaren  74. urteurrena izango da, apirilean, Gernikakoa eta Eibarkoa. Uztailean, Otxandiokoaren  75. urteurrena. Hementxe, geure herrian, izandako bonbardaketen gaineko lekukotasun batzuk irakurri, entzun eta ikus ditzakezu, beheko helbidean:


                                                                     http://www.wix.com/otsoadantzan/faxisten-bonbardaketak

2011/03/02

Haizea poparean

Ithakara bidean -bizitzatik zehar nabigatzen-. 
                
Sar zaitez barku urdin honetan, eta itsasoratu egingo gara.


Haizea poparean, bidaia ona izango ahal du





2011/01/23

Teilatuak

Paris
Garaipen Arkutik
Photo from the Arc de Triomphe
Istanbul
Galata Dorretik
 photo from the Galata Tower

2010/12/15

Gabonak-1 / Christmas-1



El cuento de Navidad de Auggie Wren 
Paul Auster

Le oí este cuento a Auggie Wren.
Dado que Auggie no queda demasiado bien en él, por lo menos no todo lo bien que a él le habría gustado, me pidió que no utilizara su verdadero nombre.
Aparte de eso, toda la historia de la cartera perdida, la anciana ciega y la comida de Navidad es exactamente como él me la contó.

Auggie y yo nos conocemos desde hace casi once años.
Él trabaja detrás del mostrador de un estanco en la calle Court, en el centro de Brooklyn, y como es el único estanco que tiene los puritos holandeses que a mí me gusta fumar, entro allí bastante a menudo.
Durante mucho tiempo apenas pensé en Auggie Wren.
Era el extraño hombrecito que llevaba una sudadera azul con capucha y me vendía puros y revistas, el personaje pícaro y chistoso que siempre tenía algo gracioso que decir acerca del tiempo, de los Mets o de los políticos de Washington, y nada más.

Pero luego, un día, hace varios años, él estaba leyendo una revista en la tienda cuando casualmente tropezó con la reseña de un libro mío.
Supo que era yo porque la reseña iba acompañada de una fotografía, y a partir de entonces las cosas cambiaron entre nosotros.
Yo ya no era simplemente un cliente más para Auggie, me había convertido en una persona distinguida.
A la mayoría de la gente le importan un comino los libros y los escritores, pero resultó que Auggie se consideraba un artista.
Ahora que había descubierto el secreto de quién era yo, me adoptó como a un aliado, un confidente, un camarada.
A decir verdad, a mí me resultaba bastante embarazoso.
Luego, casi inevitablemente, llegó el momento en que me preguntó si estaría yo dispuesto a ver sus fotografías.
Dado su entusiasmo y buena voluntad, no parecía que hubiera manera de rechazarle.

Dios sabe qué esperaba yo.
Como mínimo, no era lo que Auggie me enseñó al día siguiente.
En una pequeña trastienda sin ventanas abrió una caja de cartón y sacó doce álbumes de fotos negros e idénticos.
Dijo que aquélla era la obra de su vida, y no tardaba más de cinco minutos al día en hacerla.
Todas las mañanas durante los últimos doce años se había detenido en la esquina de la Avenida Atlantic y la calle Clinton exactamente a las siete y había hecho una sola fotografía en color de exactamente la misma vista.
El proyecto ascendía ya a más de cuatro mil fotografías.
Cada álbum representaba un año diferente y todas las fotografías estaban dispuestas en secuencia, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, con las fechas cuidadosamente anotadas debajo de cada una.
Mientras hojeaba los álbumes y empezaba a estudiar la obra de Auggie, no sabía qué pensar.
Mi primera impresión fue que se trataba de la cosa más extraña y desconcertante que había visto nunca.
Todas las fotografías eran iguales.
Todo el proyecto era un curioso ataque de repetición que te dejaba aturdido, la misma calle y los mismos edificios una y otra vez, un implacable delirio de imágenes redundantes.
No se me ocurría qué podía decirle a Auggie; así que continué pasando las páginas, asintiendo con la cabeza con fingida apreciación.
Auggie parecía sereno, mientras me miraba con una amplia sonrisa en la cara, pero cuando yo llevaba ya varios minutos observando las fotografías, de repente me interrumpió y me dijo:

- Vas demasiado deprisa.
Nunca lo entenderás si no vas más despacio.

Tenía razón, por supuesto.
Si no te tomas tiempo para mirar, nunca conseguirás ver nada.
Cogí otro álbum y me obligué a ir más pausadamente.
Presté más atención a los detalles, me fijé en los cambios en las condiciones meteorológicas, observé las variaciones en el ángulo de la luz a medida que avanzaban las estaciones.
Finalmente pude detectar sutiles diferencias en el flujo del tráfico, prever el ritmo de los diferentes días (la actividad de las mañanas laborables, la relativa tranquilidad de los fines de semana, el contraste entre los sábados y los domingos).
Y luego, poco a poco, empecé a reconocer las caras de la gente en segundo plano, los transeúntes camino de su trabajo, las mismas personas en el mismo lugar todas las mañanas, viviendo un instante de sus vidas en el objetivo de la cámara de Auggie.

Una vez que llegué a conocerles, empecé a estudiar sus posturas, la diferencia en su porte de una mañana a la siguiente, tratando de descubrir sus estados de ánimo por estos indicios superficiales, como si pudiera imaginar historias para ellos, como si pudiera penetrar en los invisibles dramas encerrados dentro de sus cuerpos.
Cogí otro álbum.
Ya no estaba aburrido ni desconcertado como al principio.
Me di cuenta de que Auggie estaba fotografiando el tiempo, el tiempo natural y el tiempo humano, y lo hacía plantándose en una minúscula esquina del mundo y deseando que fuera suya, montando guardia en el espacio que había elegido para sí.
Mirándome mientras yo examinaba su trabajo, Auggie continuaba sonriendo con gusto.
Luego, casi como si hubiera estado leyendo mis pensamientos, empezó a recitar un verso de Shakespeare.

- Mañana y mañana y mañana - murmuró entre dientes -, el tiempo avanza con pasos menudos y cautelosos.

Comprendí entonces que sabía exactamente lo que estaba haciendo.



Eso fue hace más de dos mil fotografías.
Desde ese día Auggie y yo hemos comentado su obra muchas veces, pero hasta la semana pasada no me enteré de cómo había adquirido su cámara y empezado a hacer fotos.
Ése era el tema de la historia que me contó, y todavía estoy esforzándome por entenderla.

A principios de esa misma semana me había llamado un hombre del New York Times y me había preguntado si querría escribir un cuento que aparecería en el periódico el día de Navidad.
Mi primer impulso fue decir que no, pero el hombre era muy persuasivo y amable, y al final de la conversación le dije que lo intentaría.
En cuanto colgué el teléfono, sin embargo, caí en un profundo pánico.
¿Qué sabía yo sobre la Navidad?, me pregunté.
¿Qué sabía yo de escribir cuentos por encargo?

Pasé los siguientes días desesperado; guerreando con los fantasmas de Dickens, O. Henry y otros maestros del espíritu de la Natividad.
Las propias palabras "cuento de Navidad" tenían desagradables connotaciones para mí, en su evocación de espantosas efusiones de hipócrita sensiblería y melaza.
Ni siquiera los mejores cuentos de Navidad eran otra cosa que sueños de deseos, cuentos de hadas para adultos, y por nada del mundo me permitiría escribir algo así.
Sin embargo, ¿cómo podía nadie proponerse escribir un cuento de Navidad que no fuera sentimental?
Era una contradicción en los términos, una imposibilidad, una paradoja.
Sería como tratar de imaginar un caballo de carreras sin patas o un gorrión sin alas.

No conseguía nada.
El jueves salí a dar un largo paseo, confiando en que el aire me despejaría la cabeza.
Justo después del mediodía entré en el estanco para reponer mis existencias, y allí estaba Auggie, de pie detrás del mostrador, como siempre.
Me preguntó cómo estaba.
Sin proponérmelo realmente, me encontré descargando mis preocupaciones sobre él.

- ¿Un cuento de Navidad? - dijo él cuando yo hube terminado.
¿Sólo es eso?
Si me invitas a comer, amigo mío, te contaré el mejor cuento de Navidad que hayas oído nunca.
Y te garantizo que hasta la última palabra es verdad.

Fuimos a Jack's, un restaurante angosto y ruidoso que tiene buenos sandwiches de pastrami y fotografías de antiguos equipos de los Dodgers colgadas de las paredes.
Encontramos una mesa al fondo, pedimos nuestro almuerzo y luego Auggie se lanzó a contarme su historia.

- Fue en el verano del setenta y ...

...



Ipuina ingelesez irakurri nahi baduzu, jo ezazu blogeko orrialdeetara. (Euskarara ez dut itzuli oraindino. / If you want  to read the story in English go to "Pages".

2010/12/10

Bizitza paraleloak

Matematika irakasle bi.
Andereak eta gizonak ez dute egundo elkar ikusi. Batak A hirian bizi eta hango eskolan lan egiten du, eta besteak B hirian, bertako eskolan klasea emanez. Bata bestearengandik oso hurrin bizi dira, eta hala ere sarritan amets berdinak egiten dituzte.
Iragan gauean amodio grinatsu eta ezinezko bat amets egin zuten eta, goizaldean, ia aldi berean esnatu egin ziren, amets arraroa etenda, samindurik.
Gaur, goizeko hamarretan, lerro paraleloei buruzko klasea ematen ari dira. Eta zergatik jakin gabe, tristatu egiten dira, elkarrengandik hurrin, ia une berean, arbelean klarion zuriaz bi lerroak marraztean, lerro paraleloak ez direla inoiz batuko gogo ilunez erakustean.


Joseba Sarrionandiaren  Han izanik hona naiz liburutik hartutako testua



2010/11/28

Emakumeen aurkako indarkeriari ez! / Stop violence against women



Elorrioko kale bateko horma-pintura
                                                 (Bartzelonetako eskultura bat: ukituak egindako argazkia)
Emakumea: Haize kontra
Mujer: Contra viento y marea
Woman: No matter what